Un cometa es un pequeño cuerpo del Sistema Solar. Imagine un conglomerado compuesto principalmente por hielo, polvo y roca.
Su parte central (interna) es un núcleo sólido de hielo (agua
H2O, díóxido de carbono CO2, monóxido de carbono CO), pequeñas partículas de polvo y fragmentos rocosos. Así permanece
cuando está suficientemente alejado del Sol.
Cuando se aproxima al Sol el calor sublima, funde y evapora los hielos,
liberando los gases y las partículas sólidas. Estos dos componentes forman la “atmósfera”
que rodea el cometa, que se denomina coma y es mantenida por su
propia gravedad. Cuando la coma tiene suficiente tamaño alcanza el brillo o
magnitud visual apropiada para que lo podamos observar.
La radiación solar “peina” la coma, formado dos colas.
Una cola de gases ionizados de color azulado que apunta casi exactamente
opuesta al Sol, no importa la dirección en que el cometa se mueva.
Y una cola de
polvo, blanquecina o amarillenta, que generalmente es curvada por el efecto
dinámico de la gravedad.
Al avanzar el cometa en su órbita va dejando una estela
de partículas, algunas pequeñas, como del tamaño de un grano de arena (meteoroides).
Imagine como lo haría un camión que transporta arena y tiene un agujero por donde
se sale algo de ella. Las consecutivas pasadas (regresos) del cometa dejan nuevos
filamentos de desperdicios que refuerzan la estela a lo largo de su órbita.
Cuando la Tierra se acerca a una de esas estelas de partículas,
la gravedad las atrae y entran a la atmósfera terrestre a gran velocidad. El
rozamiento con los gases las calienta hasta volverlas
incandescentes. Allí es donde y cuando se producen los brillantes trazos de luz
que llamamos meteoros.
Tenga cuidado, solo si la partícula llega
a la Tierra se denomina meteorito.
Como la órbita de la Tierra y la de los meteoroides
dejados por el cometa son relativamente estables, los encuentros se
repiten casi en las mismas fechas y en el mismo lugar en el espacio. Por eso
las lluvias de meteoros son recurrentes; las Oriónidas alrededor del 21
de octubre, las Leónidas el 17 de noviembre y las Gemínidas el 13 de diciembre.
Además, debido a un efecto de perspectiva, todos los meteoros de una lluvia
particular parecen surgir de un mismo punto que llamamos la “radiante”, que
tiene de fondo estelar una cierta constelación. Así, las Gemínidas reciben
ese nombre porque los meteoros parecen surgir de un punto del cielo situado en
la constelación Gemini, cerca de la estrella Pollux.
Si usted pudiese mirar exactamente en dirección hacia la radiante, ¡no vería! el meteoro;
sería como tratar de ver un tren microscópico que avanza de frente hacia usted.
Por eso lo mejor es observar en una dirección una o dos constelaciones alejadas
de la radiante. O, desde luego, hacia cualquier región oscura del cielo que
esté despejada de nubosidad, sin luces artificiales molestas.
¡Podría ser desde
el patio de su casa, si reúne esas condiciones!
Tenga presente también que, en cualquier noche del año,
usted puede ver meteoros esporádicos, en cualquier dirección. Estos no pertenecen
a una lluvia particular. Los meteoros de una lluvia, además de la radiante
comparte ciertas características, como velocidad, color, etc.
Para las condiciones geográficas y climatológicas de
Costa Rica, yo considero que las Gemínidas es la mejor lluvia del año. Por
la cantidad de meteoros (hasta unos 100/hora), su brillo (a veces bólidos muy
luminosos), color (amarillos, blancos, verdes y ocasionalmente rojizos), la
poca rapidez (unos 35 km/hora).
Creo que
hace algunos años observé uno romperse en pedazos.
Solo falta que la luna esté
fuera de escena, como en este años 2026.
Hay algo curioso en cuanto al objeto progenitor de los meteoroides
gemínidos, no es de un cometa.
Se han asociado al asteroide; 3200Faetón. Imagine usted el procedimiento que resquebraja la superficie sólida
de este asteroide (¡sin coma ni cola!) para que desprenda partículas.
Desde nuestra latitud, la radiante de las Gemínidas está
sobre el horizonte luego de las 21 horas en los primeros días de diciembre.
Así que desde esa hora (12 - 13 - 14 de dicimbre) puede usted
hacer el intento de observar.
Pero para cualquier lluvia de meteoros la mayor probabilidad
es después de medianoche, como hasta antes del inicio del crepúsculo astronómico
(14/12; 04:29). Esto porque durante esas horas, la Tierra va enfrentando a lo meteoros, no
los va dejando atrás (similar a la diferencia entre en número de gotas de lluvia que caen sobre el
parabrisas delantero y el trasero de su automóvil).
¡Cuando usted observas
meteoros,
está viendo polvo
antiguo
de un cometa
quemándose en la atmósfera de la Tierra!

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